Invaginación intestinal del adulto

Invaginación intestinal del adulto

Paciente masculino de 63 años, anémico, con diagnóstico conocido de Atipía colónica derecha en planificación quirúrgica, que consulta de urgencia por dolor abdominal epigástrico, náuseas y vómitos de inicio brusco.

Figura 1. TC de abdomen no contrastada de urgencia donde se constata invaginación colo-colónica. Imagen sugerente de punto guía: atipia y el coprolito.

Figura 2. TC de Abdomen con contraste oral realizada previamente que identifica engrosamiento parietal colónico cecoascendente con probable coprolito.

 

Figura 3. Pieza de anatomía patológica: hemicolectomía derecha con íleon distal.

Discusion:

La invaginación intestinal fue descrita por primera vez en 1674 por Paul Barbette. Es una forma rara de obstrucción intestinal en adultos, en la que un segmento proximal del tracto gastrointestinal, también llamado “intussusceptum”, se introduce en el lumen de un segmento distal adyacente, llamado “intussuscipiens”

Una invaginación intestinal puede ocurrir en cualquier momento de la vida, aunque es más frecuente en la población pediátrica. Las invaginaciones representan el 1-5% de las causas de obstrucción intestinal en el adulto.

En la población pediátrica el 80% de las invaginaciones es primaria y de causa benigna, susceptible de ser tratada a través de una reducción hidrostática o neumática.

En los adultos, clásicamente se ha descripto que el 90% de las invaginaciones es secundaria a alguna condición atípica preexistente.

En la medida que la presión aumenta, el flujo venoso se detiene y en etapa más avanzada lo hace el flujo arterial. Se necesita un diagnóstico precoz para evitar el infarto y la perforación.

La identificación de un punto guía a través de los distintos métodos de imagen no es fácil y muchas veces resulta imposible, solo descubriéndose la causa subyacente en el acto quirúrgico.

Existen múltiples formas de clasificar las invaginaciones: por su localización (la más utilizada), por su causa, la existencia o no de un punto guía y/o por su dirección.

El 90% de las invaginaciones se producen en el intestino delgado y/o en el colon, el 10% restante en el estómago y en los ostomas quirúrgicamente creados.

Según la localización las invaginaciones intestinales se han clasificado en entero-entéricas, íleo-cólicas, íleo-cecales o colo-cólicas; y de acuerdo a la causa que las origina, en benignas, malignas o idiopáticas.

Algunos estudios han buscado identificar variables que permitan detectar una invaginación con punto guía, ya que en su presencia suele necesitar tratamiento quirúrgico.

La TC se ha vuelto la técnica de elección en la evaluación de pacientes con abdomen agudo. Se realiza sin contraste oral. Es común observar incidentalmente invaginaciones transitorias. El aspecto varía en función del plano de corte. En etapas precoces, se llama configuración de “intestino dentro de intestino” cuando las capas del intestino están duplicadas formando anillos concéntricos (equivalente al signo de la diana del ultrasonido). El “signo de la salchicha” representa a esta misma estructura en sentido longitudinal. La “masa reniforme” se desarrolla cuando existe edema, engrosamiento mural y compromiso vascular de la invaginación. Además, la TC puede demostrar la obstrucción intestinal, con distensión proximal y niveles hidroaéreos. Algunas veces no puede demostrar la presencia o la naturaleza del punto guía.

Alrededor del 65% del total de las invaginaciones colónicas se asocian con lesiones malignas, incluyendo tumores primarios (adenocarcinomas y linfomas) y enfermedad metastásica, de modo que para su manejo se prefiere la resección en bloque con el fin de disminuir el riesgo de diseminación en caso de perforación. De las invaginaciones intestinales del colon, el 70% afectan al colon derecho, las invaginaciones del colon izquierdo y el sigmoides son raras.

Las lesiones benignas asociadas incluyen neoplasias como lipomas y pólipos adenomatosos.

 

Bibliografía: Invaginaciones intestinales en adultos: la visión del radiólogo Pablo Alvayay Quilodrán,Giancarlo Schiappacasse Faúndes,2Andrés Labra Weitzler, Camila De La Barra Escobar. Acta Gastroenterol Latinoam 2015; 45:323-332

 



Abrir chat